Células madre «españolas» para salvar los pulmones que ahoga el coronavirus

Damián García Olmo es un médico acostumbrado a sacar partido de las medidas desesperadas. Hace veinte años se le planteó un caso irresoluble, el de una paciente joven con una fístula rectovaginal que nadie era capaz de curar. La opción era ponerle una bolsa, un «ano contra natura», así que optó por un último recurso: un tratamiento experimental con células madre obtenidas de la grasa. El remedio funcionó y ese fue el germen del primer fármaco celular aprobado en Europa.El medicamento «vivo», desarrollado por completo por investigadores españoles, se comercializa ahora en todo el mundo. Es la opción más segura para cicatrizar las heridas que nunca se cierran, algo frecuente en las personas con enfermedad de Crohn. Pero ahora también podría ser una esperanza para los enfermos más graves de coronavirus, los que se debaten entre la vida y la muerte en las UCI. La capacidad antiinflamatoria de las células de la grasa podría atajar la tormenta inflamatoria que se desencadena en los pulmones de las víctimas del coronavirus.García Olmo, jefe de Cirugía de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, lleva semanas con el corazón quebrado. En un centro sanitario, situado en la zona cero del coronavirus, asiste a la saturación de las UCI. Ve, impotente, cómo se multiplican los enfermos que se ahogan y compañeros de hospital que caen y acaban intubados. Ningún medicamento funciona, ni siquiera los modernos anticuerpos monoclonales, la última bala para bajar la inflamación. Lo cuenta con la voz quebrada. «De verdad, estoy muy tocado por lo que estoy viendo».